Hubo un momento en el podio de la Vuelta Ciclista a Asturias que no necesitó explicación. Un culín. Un gesto. Y miles de asturianos reconocieron al instante.
No hace falta que sea el Tour de Francia. No hace falta un estadio lleno ni una pantalla gigante. A veces, la identidad de un pueblo se cuela por donde menos te lo esperas: en el podio de La Vuelta Asturias, con una botella de sidra en la mano y el brazo bien alto.
Este año, la imagen que nos regaló la Vuelta Ciclista a Asturias 2026 fue mucho más que un resultado deportivo. El que reconocemos sin que nadie nos lo tenga que explicar. El que llevamos en el ADN desde que éramos pequeños y veíamos a los mayores escanciar en casa y en los chigres.
Un gesto que nos representa a todos
El culín no es solo una medida de sidra. Es una forma de entender la vida. Es decirle a alguien "bienvenido", "enhorabuena" o simplemente "me alegra estar aquí contigo".
Es la moneda de cambio del afecto en Asturias, y verlo en un podio internacional nos llenó de un orgullo que es difícil de poner en palabras.
Porque hay gestos que traspasan barreras. Que no necesitan traducción. Que viajan más rápido que cualquier cámara. Y esemomento, fue uno de ellos.
Defendamos lo nuestro. Celebremos con sidra.
En un mundo donde todo tiende a homogeneizarse, donde las celebraciones se parecen cada vez más entre sí, ver ese gesto en el podio fue un acto casi reivindicativo.
Un recordatorio de que aquí tenemos nuestra propia manera de festejar, de brindar y de compartir.
Normalicemos el ir de sidras. Normalicemos el culín como símbolo de celebración. Normalicemos que cuando algo bueno pasa, la respuesta sea alzar una botellina.
Porque no hay podio más alto que el de compartir una sidra con los tuyos. Y lo visto en La Vuelta, nos lo recordó a todos. La cultura sidrera fue reconocida como Bien Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, y ahora que el mundo que el mundonos mira de cerca, que bien que en un evento deportivo asturiano se entienda que la forma de celebrar, no se entienda de otra manera que con un culín de sidra.