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Saber hacer

La sidra ha marcado la historia de nuestra familia. Desde que Emilio Trabanco emprendiera en 1925 la aventura de convertir un llagar de auto-consumo en todo un proyecto empresarial, muchas han sido las jornadas de trabajo en las pumaradas, en los llagares, en las sidrerías…

Muchas han sido, también, las horas de dedicación a uno de los puntos fundamentales en Trabanco: el espíritu por avanzar, por mejorar en cada cosecha la sidra que se saca al mercado. Y por mantener los niveles de calidad que siempre han definido a nuestra sidra.

El saber hacer de Emilio Trabanco permanece en nuestro día a día. Y lo más importante, es un saber hacer mejorado con las aportaciones de cada generación.

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Los primeros trasiegos

Fue esta segunda generación quien implantó avances que hoy están asentados en el saber hacer del mundo de la sidra. Como los trasiegos (la mezcla de distintos toneles para conseguir la sidra ideal) o la incorporación de toneles de gran capacidad en una época en la que contar con depósitos de 25.000 litros era toda una aventura.

El primer enólogo de la sidra

En la década de los 90, ya con la tercera generación de la familia Trabanco incorporada de pleno al llagar, se producen numerosos avances. Se incorpora el primer enólogo especializado en el mundo de la sidra. Fue Jesús quien aportó sus conocimientos, su método de trabajo, su rigurosidad en los análisis y su visión profesional a la manera tradicional de hacer sidra.

Esto ayudó a la diversificación de Trabanco y nos impulsó para sacar nuevos productos al mercado. Derivados de la manzana (zumos, vinagre…) y nuevas versiones de la sidra que empezaban a despuntar, como la sidra espumosa y de nueva expresión.

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Nuevos retos en el siglo XXI

Así llegamos al siglo XXI, una nueva etapa marcada por nuevos productos (como el primer brut nature de sidra, Poma Áurea) y por la expansión a nuevos mercados, nacionales e internacionales.

Conseguir que la sidra de Trabanco sea conocida y reconocida en países tan diversos como Estados Unidos, Rusia o Australia es ya una realidad de la que estamos muy orgullosos y en la que seguimos trabajando para, como siempre ha hecho nuestra familia, mejorar lo que nos han legado nuestros antepasados.